jueves, 22 de noviembre de 2018

8

En un un trozo de papel mantequilla hago un trazo, a eso de las 3 de la tarde un domingo. El trazo lleva la forma implícita de un pensamiento que ronda mí cabeza y es difícil de sacar. Escribo cuatro palabras en el papel y las corto con los dedos. Purga, oleo, corazón y chica. Volteadas boca abajo y a pesar de que aún alcanzo a leer las palabras por la transparencia del papel, las revuelvo y escojo una. Ni siquiera la miró, me la guardo en el bolsillo, escojo otra y hago lo mismo. Recojo las que sobraron y caminando despacito las leo. El vacío se debe a que es Domingo, seguramente, el vacío se debe a que todavía no dan las 6. 


donde debería estar el páncreas 
me nació un diente de león.
entonces
me alegré 
de no haberlo
dado todo 

En el estomago
Dios me colocó el alma
por su equivocación
o por mi mala suerte
yo que sé
seguramente sí
por mi mala suerte
Ojala en tu otra vida
te toque ser
la fuente de algún parque
Bendito estomago
espacio oscuro
tu lugar es ahí,
donde los santos rezan
donde los pájaros sueñan
que algún día fueron hombres.

domingo, 11 de febrero de 2018

Apenas aprendo a mantener,  siempre supe obtener, pero nunca mantener.
Ahora le tengo miedo al tiempo, trato de no desperdiciarlo.
Mi nombre significa monje solitario.

Imagen de girl and car



Imagen de cigarette, red, and nail polish


domingo, 14 de febrero de 2016

 Salí al amanecer puro: pero, por qué debería alegrarme
ante un amanecer
que levanta otro rumor de guerra,
y por qué debería estar triste: ¿no es por lo menos el
aire puro y fresco?
Contemplé las flores: una de ellas ha caído:
otra acaba de abrirse: ni una ni otra estaba
triste o alegre.
Súbitamente comprendí que todas las cosas sólo
van y vienen
incluido cualquier sentimiento de tristeza: también
se irá:
triste hoy alegre mañana: sobrio hoy borracho mañana
¿por qué inquietarse
tanto?
Todos en el mundo tienen defectos lo mismo que yo.
¿Por qué deprimirse? Es sólo un sentimiento que 
viene y va.
Todo viene y va. ¡Qué extraordinario!   " 

Jack Kerouac /  Poema del 16 de septiembre de 1961 

Alejandra Pizarnik


19 de febrero 1962

Condenada al orgullo mental, a viajar entre los fantasmas de Kierkegaard y de Kafka, a causa de que me dijeron no cuando yo pedía, hace milenios de esto pero no lo olvido. Me habían prometido dejarme vivir y he aquí que agonizo a causa de un rostro entrevisto en Capri. Me encuentro entonces, tomando infusiones, tratando de no beber alcohol ni de fumar, cuando adentro se debate el suicidio, adentro razonan locas, adentro arrasan con todo y me abren las puertas y me dejan al viento. Nadie se asombra porque hay sólo sombras. Pero debo escribir, debo permanecer sana, lúcida y escribir... hasta que el rostro soñado venga a mí atraído como una bestia finísima por el perfume de mis ojos verdes presentido en algún lugar de mis poemas.

sábado, 3 de octubre de 2015

Quiero hablar sobre mis deseos
mi tristeza.
La falta de expresión
de mi mismo
hacia el exterior.
La distorsión de las cosas,
mi deseo de querer cambiarlas.
Mi falta de fe,
mi dolor de cuerpo,
mis nervios.
Repito: mi falta de fe.
Mi deseo
de querer tomar café
no poder
por mi ansiedad
y el medicamento.

sábado, 16 de mayo de 2015

Vida

No existen palabras, pero las inventaré yo misma, para explicar la serie de eventos que me han sucedido durante estos cinco meses. Hay algo sumamente extraño en la vida, en el tiempo, en la primavera, en las personas y en la palabras.
Cosas ocultas, corazones rotos y malentendidos.
Fiestas y lagrimas a escondidas.
Urgencia de entender las cosas, la vida, los sucesos.
Paciencia.
También este dolor y este cansancio.
Estos recuerdos frescos que poco a poco se van a ir haciendo lejanos.
Me gusta cuando pasan cosas magnificas que nunca te habías esperado. Cuando en el aire, en la noche, en las nubes, existe magia, una consciencia flotante que hace que las cosas sucedan.

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domingo, 25 de enero de 2015

Lo único que voy a extrañar de esta casa cuando me vaya van a ser los fantasmas, que son montones los que hay, ellos, que fueron los que nunca me juzgaron y me dejaron dormir sin hacer tantisimo ruido como para que me despertara.
Ojalá pronto logren salir de este lapso aparentemente interminable y se logren librar de esta casa que parecía tenernos atados a todos. Casa larga, fría, con pasadizos secretos parecidos a túneles, con paredes que hablan y otras que son mudas. Casa triste, casa observadora.

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